17 ago 2010

Torero

Y me elcanzó justo cuando una ola enana me encadenaba los pies, y fue doble el abrazo, fueron múltiples las pelusas de agua que chispearon la caída, porque caímos anudados y riendo, luchando rodando por la arena como dos niños que por fin se encuentran, dos chiquillos, que jugando a la agresión, disfrazan la caricia dulce que urge tocarse, anular ese abismo masculino de arenal y océano. Y allí quedamos acezantes, uno junto al otro, como dos garabatos de cuerpos extenuados en la playa desierta.
"Si pudiera morir antes de despertar..."
"Si fuera así, yo viviría en un sueño para siempre"

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